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Utiliza las escaleras: ¡No seas tan comodona! Utiliza las escaleras del trabajo y las de casa. Di adiós al ascensor - no es más que un invento del siglo XIX, antes ni existía- y sube y baja las escaleras a pie.
Utiliza el transporte público: Al coger el metro, bájate una parada antes, o un par de paradas si coges el autobús. O aún mejor si vas andando hasta el trabajo o hasta casa. Si coges el coche, apárcalo lejos de la puerta.
Sal a divertirte: ¡Que no se te caiga la casa encima! Aprovecha el fin de semana y no te encierres ni en casa ni el bar de la esquina. Sal a andar, ve de compras, sal de fiesta con los amigos, etc.
Haz ejercicio, incluso cuando estés sentado: Si te pasas muchas hora en el trabajo delante del ordenador procura hacer ejercicio (tampoco hace falta que parezca que tengas el baile de San Vito, pero muévete). Levántate para hacer gestiones (poner papel en la fotocopiadora, ir al baño, recoger un papel que se te ha caído, etc.) y bebe mucho agua.
Haz limpieza: No hace falta que te conviertas en un maniático de la limpieza, sólo que dediques un ratito al día para barrer, fregar, hacer las camas, pasar la aspiradora… Son trabajos físicos que te pueden ayudar a ponerte en forma. Piensa que dos horas de limpieza del hogar de forma energética equivalen a consumir entre 300 y 500 calorías.
Utiliza la bici: No dejes aparcada la bicicleta estática de casa, utilízala mientras miras la televisión. Además, aprovecha la bici para ir a todos los sitios.
Juega con los niños: Si tienes hijos, primos, hermanos, vecinos o algún amigo con hijos, piensa que cualquier excusa es buena para jugar con ellos mientras haces de canguro.
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