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El origen de la corbata proviene de cuando los oficiales del regimiento Croata y Turco se reunían con el rey Luís XVI de Francia para hablar sobre sus campañas militares. Estos oficiales solían llevar unos pañuelos de color en el cuello que los abrigaba y les protegía las cuerdas vocales. Al rey Luís XIV le gustó tanto la idea que diseñó un pañuelo con su insignia real para su regimiento, y lo denominó Cravette. Esta idea se extendió por Europa e Inglaterra y fue considerada como signo de las clases más acomodadas.
Las corbatas han evolucionado mucho desde su origen. Una de sus características actuales son sus dos extremos diferentes: uno que es más ancho y se ve, y el otro que es más estrecho queda escondido.
Para escoger una corbata debéis tener en cuenta: diseño, color, material, anchura, largada, tipo de nudo que podéis hacer, precio y calidad.
Para diferenciar una corbata fina hace falta tener en cuenta:
Debe tener una costura en el extremo de la parte fina para evitar que se dé la vuelta. El dorso de la parte más ancha ha de estar apuntalada horizontalmente para que no se abra. Ten presente que una corbata fina nunca presenta arrugas. Si la corbata está confeccionada con tela de calidad permitirá que una vez esté hecho el nudo, la corbata cuelgue con elegancia.
Una de las maneras más rápidas para saber si la corbata que tenéis en las manos es de calidad o no, es sujetarla por la mitad y comprobar que las dos mitades, tanto la delgada como la gruesa, caen rectas.
Si queréis conservar una corbata durante mucho tiempo no la limpiéis en la lavadora, sino en seco. No la guardéis con el nudo hecho. Y colgadla en el corbatero.
¿Cómo llevarla bien? La parte más delgada debe quedar detrás de la parte ancha de la corbata, sin sobrepasar su largada. La corbata nunca debe sobrepasar la cintura de los pantalones. El nudo de la corbata ha de ir ajustado al cuello. Conviene llevar el cuello de la camisa abrochado.
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